Cómo desarrollar la memoria (1952)

Autor: Bruno Furst

Antes de que emergiera la figura de Harry Lorayne, durante los años cincuenta del siglo pasado hablar de mnemotecnia era hablar de Bruno Furst, abogado de origen alemán, pero asentado en Estados Unidos, más concretamente en Nueva York, donde alcanzó fama con sus cursos de memorización.

Su libro es un texto de mnemotecnia donde no faltan las clásicas técnicas de memorización, pero muy influenciado por la moda de la “educación de la memoria” propia de principios de siglo.

Esto se observa, por un lado, en su presentación, donde deja claro que su objetivo es mejorar nuestra memoria, ocupando las técnicas de memorización un lugar secundario, siendo tratadas como complemento o una práctica que nos ayudará en ese propósito principal.

Por otro lado, no indice mucho en dichas técnicas, y en las asociaciones siempre busca un elemento lógico, racional, pasando de puntillas por el asunto de las imágenes, al que tanta atención se presta en la mnemotecnia de nuestros días.

Busca sobre todo ofrecer un libro práctico y se apoya bastante en las expectativas y logros de los alumnos que ha tenido en sus cursos. Por ello, sigue el esquema de exponer un procedimiento y después, como ejemplo, aplicarlo a la memorización de cosas concretas como el aprendizaje de palabras de lenguas extranjeras, nombres (de capitales, de personas, etc.), fechas, número de teléfono, etc. Y como vertiente más lúdica, memorizar naipes, el día de la semana, y alguna otra curiosidad.

Muchos otros autores repetirán después, a su modo, el mismo esquema tratando los mismos puntos, lo que viene a demostrar la influencia que ejercerá Furst en años posteriores.

Para un lector de nuestros días el libro puede resultar un poco “tostón”. La mnemotecnia que expone podemos decir que es de miras altas, no va a las cosas fáciles de resultados inmediatos, sino que para obtener los beneficios que promete hay que insistir y practicar bastante, no porque la mnemotecnia esté equivocada, sino porque requiere ejercicio constante. En un curso, bajo la batuta del profesor, eso no es problema, pero para el solitario lector que recorre las páginas del libro sin más respaldo que su buena voluntad, la cosa se pone un poco cuesta arriba.

Hay que reconocer, en todo caso, que a pesar de no desarrollar las técnicas de memorización en amplitud, constituye un buen libro.

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Un comentario en “Cómo desarrollar la memoria (1952)

  1. Adquirí este libro hace cincuentena años y sólo aprendí los ganchos mentales y me han permitido recordar lo que ahora muchos libros pirotécnicos ofrecen. Gran parte a lo que aprendí me ayudó a clasificar los temas enganchados mentalmente y también a desarrollar otras herramientas de aprendizaje que me permitieron lograr éxito en mi carrera, incluso ganar una beca en el extranjero y alcanzar un alto grado.. a niños y jóvenes que les enseñó les va muy bien con sus estudios.

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