El poder mnemotécnico (192?)

Autor: W. W. Atkinson, E. E. Beals

Si alguien creía que los misterios alrededor de la obra de Atkinson terminaban con lo dicho en las entradas anteriores (véase Nuestra memoria y el modo de utilizarla y La educación de la memoria) se equivoca de largo.

La obra que nos ocupa la firma Atkinson -junto con Beals- y forma parte de una colección titulada El poder personal de veinte volúmenes, siendo éste precisamente el número veinte, el que cierra la colección.

El problema es que la serie original en inglés consta de tan solo 12 volúmenes, que se corresponden con los 12 primeros de la serie en español. De dónde salen los ocho siguientes hasta llegar a veinte, no se sabe.

Vaya, que no existe un volumen veinte dedicado a la mnemotecnia salvo en la versión en español.

Además, esta obra es una contradicción, pues Atkinson ya ha dejado claro anteriormente su poco aprecio por las técnicas de memorización. Que ahora dedique un libro a este tema, resulta raro.

No obstante, analizando el texto encontramos algunas ideas repetición de lo expresado en obras anteriores, por lo que la autoría de Atkinson parece correcta. He buscado en su bibliografía algún título que pudiera ser la base de esta traducción, pero hasta el momento sin éxito.

Centrándonos en lo que es la obra en sí, debo decir que como libro de mnemotecnia me ha decepcionado; demasiado largo para lo poco que enseña y un tanto enrevesado en su exposición. A veces hace lo fácil complicado (llega un punto en que incluso el propio traductor, en nota a pie de página, advierte del despropósito del sistema que está traduciendo) y una redacción de estilo muy desfasado para el lector actual no ayuda a su comprensión.

El primer capítulo viene a ser una justificación del libro, comprensible si en obras anteriores ha criticado la mnemotecnia. Señala que solamente considerará aquellas técnicas basadas en los mecanismos naturales de la memoria, rechazando todos aquellos otros sistemas que tradicionalmente han formado parte de esta materia pero que considera absurdos o inútiles.

Esto se traduce en un libro dedicado casi exclusivamente al sistema número/letras o, como dice el autor, “código mnemónico”, en el que se extiende demasiado y no siempre con buena fortuna (ocho capítulos que bien podrían resumirse en dos, tres a lo sumo).

Tan solo al final escribe unas páginas acerca de los “métodos arcaicos”, donde hace un repaso por algunos de los nombres más conocidos en la historia de la mnemotecnia y sus ideas o aportaciones a esta materia. No es muy detallado y tiene algunos errores, pero no está mal. Equivale -aunque aquí es más breve- al último capítulo dedicado a la mnemotecnia que echamos en falta en las traducciones de una obra anterior (véase de nuevo las entradas dedicadas a los títulos Nuestra memoria y el modo de utilizarla y La educación de la memoria).

Un libro flojo, a veces contradictorio; bajo mi punto de vista, escrito más como resultado del estudio de una materia que no desde la experiencia que proporciona la práctica de la misma (como si hablase de fútbol alguien que nunca le ha dado una patada a un balón ni siente pasión por ese deporte).

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