Cómo utilizar su memoria (1987)

Autor: Tony Buzan

Hoy asociamos el nombre de Tony Buzan principalmente a los mapas mentales, pero antes de que este concepto tomara forma Buzan había trabajado mucho en el campo de la mnemotecnia (entre otros temas). De hecho, el propio Buzan ha señalado alguna vez cómo la idea de los mapas mentales surgió tratando de encontrar un sistema de ayuda a la memoria.

Nombres como sistema mayor, habitación romana o número-rima son, hasta donde sé, la particular forma de Buzan de llamar a algunos métodos clásicos, denominaciones que ha divulgado a través de sus libros y que hoy ya casi son universales.

La obra que ocupa estas líneas, en palabras de su propio autor, “desarrolla los capítulos dedicados a la memoria en [el libro] Cómo utilizar su mente con máximo rendimiento”. Veamos pues qué nos cuenta en estas páginas.

En unos primeros capítulos de introducción nos narra la historia de la memoria -que no de la mnemotecnia- y los principios de una buena memoria, en los que se basarán las técnicas de memorización. Hace hincapié, y lo repetirá varias veces a lo largo del libro, en las distintas funciones de los dos hemisferios cerebrales, señalando como la clave del éxito el uso conjunto de ambos.

Continúa en los siguientes capítulos con la descripción de diversas técnicas de memorización: el sistema de enlace, el número-rima, la sala romana, el gran sistema (código fonético), etc. El resto del libro -más o menos la mitad- se dedica a poner en práctica estos sistemas explicando como usar las mnemotecnias en tareas típicas como el calendario (día de la semana para cualquier fecha), memorizar naipes, fechas, números de teléfono, etc.

Puede decirse que sigue un esquema más o menos “clásico”, que hay cierta influencia de Lorayne (a quien cita en una ocasión) y que el libro en su conjunto es muy bueno.

Su acierto -es mi criterio- está en que, a diferencia de otros autores que se circunscriben a su propia forma de usar la mnemotecnia, Buzan expone objetivamente diversos sistemas para después ponerlos en practica abordando múltiples tareas, que no por ser los típicos ejemplos de siempre dejan de tener utilidad.

Por poner un pero, el ritmo quizás algo acelerado de los capítulos, que pudieran dar un poco de vértigo a quien se acerca a la mnemotecnia por primera vez. La excepción es el capítulo dedicado a recordar nombres y caras: no sólo es el más extenso, también el más elaborado (desarrolla el tema a conciencia).

Lo más curioso al final del libro, cuando queriendo ir un paso más allá aborda otros temas al margen de la mnemotecnia; no falta el capítulo dedicado a los mapas mentales, por supuesto, pero sorprende el dedicado a… ¡cómo recordar los sueños!

En fin, curiosidades aparte, un buen libro que va camino de convertirse, si no lo es ya, en un clásico a la altura de los más celebrados títulos de Lorayne.

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